JUSTIFCACIÓN
¿QUÉ
ES LO QUE DIOS QUIERE DE NOSOTROS?
UN ESTUDIO EN ROMANOS
Por David Nelson

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¿Qué es justificación?
Romanos 4.25 nos dice que es justicia. Él fue entregado a la muerte
por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. Jesus murió para
nuestras trangresiones, por perdonarnos. Pero, el resucito para nuestra
justificación o para poner en nuestra cuenta buenas cosas. Es decir, el murió
para eliminar los pecados, pero eso no fue suficiente para ir delante Dios,
necesitamos buenas cosas en nuestra cuenta, también.
¿Como podemos obtener justicia?
Romanos 3.20-28, 4.1-10, 18-24 y 10.1-10 van a mostrarnos como. En capitulo 3 encontramos que obtenemos
justicia aparte de la ley y las obras. Por tanto, nadie será justificado en
presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la
ley cobramos conciencia del pecado. Pero ahora, sin la mediación de la ley, se
ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los
profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos
los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están
privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados
gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de
expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia.
Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en
el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De
este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en
Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio?
¿Por el de la observancia de la ley? No, sino por el de la fe. Porque
sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la
ley exige. ¡¡NADIE PUEDE MERECER JUSTICÍA, PORQUE TODOS ESTUVIMOS EN
PECADO!!
En capitulo 4 averguemos que alcanzamos justicia por fe. Entonces,
¿qué diremos en el caso de nuestro antepasado Abraham? En realidad, si Abraham hubiera sido
justificado por las obras, habría tenido de qué jactarse, pero no delante de
Dios. Pues ¿qué dice la Escritura? "Creyó Abraham a Dios, y esto se le
tomó en cuenta como justicia." Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le
toma en cuenta el salario como un favor sino como una deuda. Sin embargo, al
que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en
cuenta la fe como justicia. David dice lo mismo cuando habla de la dicha de
aquel a quien Dios le atribuye justicia sin la mediación de las obras:
"¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les
cubren los pecados! ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en
cuenta!" ¿Acaso se ha reservado esta dicha sólo para los que están
circuncidados? ¿Acaso no es también para los gentiles? Hemos dicho que a
Abraham se le tomó en cuenta la fe como justicia. ¿Bajo qué circunstancias
sucedió esto? ¿Fue antes o después de ser circuncidado? ¡Antes, y no después!
Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó, y de este modo llegó a ser padre
de muchas naciones, tal como se le había dicho: "Así de numerosa será tu
descendencia." Su fe no flaqueó, aunque reconocía que su cuerpo estaba
como muerto, pues ya tenía unos cien años, y que también estaba muerta la
matriz de Sara. Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que
se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios
tenía poder para cumplir lo que había prometido. Por eso se le tomó en cuenta
su fe como justicia. Y esto de que "se le tomó en cuenta" no se
escribió sólo para Abraham, sino también para nosotros. Dios tomará en cuenta
nuestra fe como justicia, pues creemos en aquel que levantó de entre los
muertos a Jesús nuestro Señor. Abraham fue contada justo antes de la ley, antes
de hacer obras, solo por su fe.
Capitulo 10 nos muestra que Dios no quiere nuestra propia justicia.
Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es
que lleguen a ser salvos. Puedo declarar en favor de ellos que muestran celo
por Dios, pero su celo no se basa en el conocimiento. No conociendo la justicia
que proviene de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se sometieron
a la justicia de Dios. De hecho, Cristo es el fin de la ley, para que todo el que
cree reciba la justicia. Así describe Moisés la justicia que se basa en la ley:
"Quien haga estas cosas vivirá por ellas." Pero la justicia que se
basa en la fe afirma: "No digas en tu corazón: '¿Quién subirá al cielo?'*
(es decir, para hacer bajar a Cristo), o '¿Quién bajará al abismo?' " (es
decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). ¿Qué afirma entonces?
"Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón." Esta es la
palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el
Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás
salvo. Porque con el corazón se cree
para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Los judios
trataba de establecer su propia, y Dios los rechazó. Debemos de sujetamos de la justicia de Dios que es por FE.
Leamos capitulo 8.1,30-35. Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación
para los que están unidos a Cristo Jesús. A los que predestinó, también los
llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también
los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte,
¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo,
sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente,
junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios
es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso
resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos
apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el
hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? No hay condenación en
Cristo. Entonces él que trae
condenación es satanás. El Espíritu
Santo va a convencernos de pecado (Juan 16.8), pero esto es diferente de
condenación. Condenación es cuando satanás trae pecados ya perdonados delante
de nosotros o cuando el nos dice que no valemos para nada porque hemos pecado,
etc. Cuando el Espíritu viene a nosotros,
viene con esperanza de perdon y no viene para castigarnos, sino que viene para
que arrepentamonos y recipamos perdon.
Si Dios va a justificarnos y no condenarnos, ¿quienes somos nosotros a
acusar a nosotros mismos? Si rechazamos
la justicia de Dios, ¿no estamos rechazando a Dios mismo? ¡¡Tengamos
cuidado!! Lo mismo va con los demas,
¡debemos que no condenar a ellos!
¿Qué parte tiene buenas obras?
Romanos 4.11 nos dice que las obras de Abraham fueron como SEÑAL o
SELLO de su fe. Es más, cuando todavía no estaba circuncidado, recibió la señal
de la circuncisión como sello de la justicia que se le había tomado en cuenta
por la fe. Por tanto, Abraham es padre de todos los que creen, aunque no hayan
sido circuncidados, y a éstos se les toma en cuenta su fe como justicia. Obramos como hijos de Dios y no como sus
esclavos. Hacemos que Él quiere porque
le amamos y queremos agradecerle, pero no para ganar algo de Él. Leamos 6.12-13,19 también. Por lo tanto, no
permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal, ni obedezcan a sus
malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos
de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto
de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos
de justicia. Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su naturaleza
humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la
impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la
justicia que lleva a la santidad. Presentamonos a Dios como instrumentos de
justicia, porque somos justos ya.
Para concluir quiero mostrar algunos beneficios de la justicia. Leamos Romanos 5.1, 17. En consecuencia, ya
que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de
nuestro Señor Jesucristo. Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó
la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de
la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo. En
versiculo 1 vemos que justicia nos trae paz con Dios. Podemos estar en su presencia sin temor, porque por medio de la
sangre de Cristo (Romanos 3.25) somos justos.
En versiculo 17 vemos que reinamos en esta vida porque somos
justos. Tenemos autoridad en este
mundo, pero si no somos justos no vamos a sentir digno a tomar esta
autoridad. Pero, porque somos justos,
podemos tomar la autoridad sobre la creación (incluye satanás) y reinar como
Dios manda. También leamos Filipenses
3.9-11 y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la
ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede
de Dios, basada en la fe. Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo,
experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos
y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección
de entre los muertos.. Por medio de la
justicia recibimos poder de Dios. Otra
vez, sin ser justificados, no sentimos digno de recibir el poder de Dios para hacer
sus obras.
Quiero darnos animo de creer la palabra de Dios. Somos justos. No dejemos qué satanás nos engaña que somos malos, no valemos
para nada, etc. Él sabe mejor, pero no
quiere que vivamos en victoria y que no trabajemos en el reino de Dios contra
él. ¡¡¡Dios y su palabra son la verdad,
aunque todos hombres y demonios son mentirosos (incluyendo nosotros mismos, si
no creemos que somos justos, aunque Dios nos declara asi)!!!